
He sentido los gritos de mi interior, y aún así nunca les dí importancia.
Creí en sus estúpidas palabras...
Y después de unos 6 meses sin verlo, sin poder mirarlo a los ojos, sin poder cruzar alguna palabra con él.
Hoy sucedio lo que tanto me temía...
Volver a sentir los nervios apoderándose de mi cuerpo.
Aparecí detrás de él sin que lo notara,
me saludó, me preguntó como andaba...
Y nuevamente volvió a repetir que aún me quería...
El miedo se había apoderado de mí, los minutos pasaban y lo único que quería era volver a ver sus ojos, y su tierna mirada sólo por un segundo... Aunque eso significara el fin de nuestra triste historia