Sostengo en mi mente sus últimas palabras, y puedo sentir como el frio de la noche comienza a apoderarse de todo mi cuerpo. Un instante bastó para comprender aquellas palabras que alguna vez pronunció.
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26 ene 2011
Cuándo el corazón habla por si solo...
Sentir como el peso de tu alma recae en sus manos.
Sé que hace tiempo que no hablo de vos y quizás por ello, sienta que el mundo es cada vez más pesado, y sus palabras rondan en mi cabeza como un remolino a punto de explotar.
Abuela:
Hoy es un día que me recuerda lo enorme que puede llegar a ser un sentimiento tan espantoso como el dolor que supera la razón.
Cierro los ojos por 10 minutos, esos diez últimos minutos en los que sentí como el corazón me pedía a gritos un respiro más para poder soportar el punto máximo del cuerpo.
Supongo que es algo normal, pero para mí en ese momento no lo fue, puedo rememorar viejos detalles de aquella noche, donde tus ojos se apagaron frente a mí.
Es parte de nuestra naturaleza verlos partir, pero se me hace difícil no llorar cada vez que hablo de vos, no soporto tu ausencia, a veces creo que no soy del todo consciente de que... (Bueno ya lo sé, pero no me atrevo todavía a pronunciarlo).
Cuándo se me caen las lágrimas lo único que puedo hacer para no sentir el dolor que me reprime el pecho es recordar todas las situaciones hermosas que hemos vivido, pero tengo miedo de que con el tiempo, se me vayan desdibujando los recuerdos que conservo aún...
Todavía cada vez que escribo una carta para vos, siento que el peso de la hoja en blanco es lo suficientemente mayor como para ganarme en sentimiento, siento que la nada misma, tiene un poder que antes no lo entendía, pero a veces las palabras frías, y las palabras que no he podido llegar a pronunciar duelen más que aquellas que he dicho.
Sé que tengo que ser un poquito más fuerte, pero me resguardo lo suficiente como para que nada de esto me supere, y sé que todo lo que he sentido en estos años, lo he podido vencer a mi manera, a mi tiempo, y también sé que he perdido mucho tiempo que HOY no lo puedo recuperar, por eso, creo que es mejor que sea sincera conmigo misma.
Sé que mi camino no ha sido el mejor de todos, ni el tuyo tampoco, pero siempre (nunca lo olvides), te voy a llevar en lo profundo de mi corazón, y grabado como el primer recuerdo de tu rostro mirándome...
Hay cosas en esta vida que me han marcado lo suficiente como para cargar con una mochila por más de 5 años, o quizás más, pero hay un momento en especial, uno que me rememora lo importante que era yo para ella...
Cuándo me esperaba con mi comida preferida recién echa,
los tres meses que viví con ella,
las veces que me miraba y se reía conmigo,
las veces que jugábamos al bingo,
nuestros bailes graciosos de los sábados en su casa,
sus recetas, y su manera enorme de quererme, no quieras que deje de llorar, porque no lo puedo evitar, pero sé que esto que siento hoy, no es nada parecido a lo que sentí hace casi 4 años atrás.
Te amo con todo mi corazón mi abuela.
Tu nieta marina.
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