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11 may 2010

Lo que nunca pude decir...



No me mira, no me habla, es como si no existiera. ¿Qué cruel no? 
Siempre se creyó que yo lo odiaba, que lo único que quería de él podría ser dinero, o otra cosa. Vaya a saber porque tiene ese pensamiento, cuándo nunca le pedí plata para comprarme algo, porque no lo necesitaba, o simplemente pensaba que sería mejor esperar un tiempo o el mes entrante para no hacer un gasto indeterminado. 
Nunca me preguntó... ¿Cómo andas? Lo que más desié en esta vida es hablar con él, que sea mi mejor amigo.
Que sepa cuándo estoy mal, cuándo estoy bien, cuándo necesito solo un abrazo.
Pero no sé.... Sé que él es así, por la vida que tuvo... 
No conoció a su mamá, ni por una fotografía, todos le negaron esa posibilidad... Tuvo que escaparse de su casa por los maltratos de su madrastra, y salir a trabajar para ayudar a sus hermanos a los 11 años. No se crió en un ambiente familiar, no creo que nadie le haya enseñanza a demostrar su amor a sus hijas. Pero nadie de nosotras, nadie de sus hijas, tuvo la culpa de su historia.
¿Cuántas veces intenté acercarme a vos, y nunca recibí nada?
¿Cuántas veces me vistes desgarrada de dolor y no hiciste nada?
¿Cuántas?
Aunque creo que en algún punto de tu vida, te habrás planteado porque siempre hiciste diferencias, y sé también que nunca lo vas a aceptar, por más que no lo digas... Sé que mi hermana es todo para vos... 
Y yo... seré algo que nunca esperastes, sentí amor solamente de mi abuela... Después de los demás, desprecio, golpes, burlas, maltratos. Pero ya es pasado, y está guardado en alguna parte de mi mente, una parte llena de dolor...
Nunca supiste como en la escuela se burlaban de mí, nunca supistes que yo era el centro de la burla de cualquiera, y mientras esperaba que vos dijeras algo, no pronunciabas ni una sola palabra...
Me mirabas... Y te dabas media vuelta, y te ibas... A tocar la guitarra como cada mañana... 
Como cada semana, 
como cada año...
¿Y nosotras?
La única protagonista de mi historia eran mis lágrimas, era mi disolución de la vida misma.
Siempre me pregunté, porque nunca podía ser feliz, si era lo que quería, era lo que tanto deseaba, era lo que nunca obtuve.
- ¡Dejá de llorar! No te hagas la víctima, vos ya no sos mi hija.
__ No voy a dejar de llorar. Porque sabes que tengo razón, sabes que siempre la quisiste mucho más a mi hermana que a todas nosotras, nunca lo aceptaste y eso es lo que más me duele.
- Esas son porquerías que tenés en tu cabeza, que te inventas vos para peliar conmigo...
[...] Después, varios minutos de esa situación, se fue a la pieza agarro toda su plata y me la tiró en la cara...
Creo que fue la gota que rebalsó el vaso. Fue la situación que más me dolió, fue el sentimiento que no puedo describir, y fue la situación que nunca imaginé, la que nunca quisiera que viva nadie, y la que terminó de hundir a mi corazón...
Nunca entendió que nunca quise su puta plata, nunca quise que me haga una cosa así.
Simplemente le quería preguntar...
¿Por qué hace tanta diferencia? ¿Por qué no me quiere? Lo único que quería es que se dé cuenta de que me duele cada rechazo, cada golpe que me dio, y cada palabra imunda salida de su boca...
Lo peor de todo es que nunca lo va a aceptar... 
Y lo más triste de todo, es que nunca va a pedir perdón... 






¿Cómo le voy a explicar que siempre ha sido lo suficientemente cobarde para no aceptar la verdad que delatan sus ojos?
Cómo lo voy a mirar a los ojos y le voy a dar aquella carta que le escribí, diciéndole todo lo que lo amaba, si lo destruyó todo...
Lo quebró en mil pedazos de la peor manera... 
Y todavía me pregunto... ¿Porqué siempre fuiste así papá?