2 ago. 2009




Debería decir, que nada de lo que ocurrió, lo sintió así.
Pero no puedo, creo que hago demasiado esfuerzo, para sentirme feliz. Pero nada me ayuda, creo que todo ha terminado, pero sigue siendo el mismo.
A veces pretendo ser aquella pequeña niña, que sonreía sin cesar, sin importancia, sin sentimiento.
A veces pretendo ser nada de lo que soy. Pero no soy así, soy una persona difícil de entender, difícil de emocionar, pero sumamente sensible. […]
Me encerré en mi cuarto, las luces se habían apagado, las palabras alcanzaban a quedar muertas en el aire del cielo.
No paraba de llorar
, no me podía contener, no me conocía. Y sin esperarlo, recibí un mensaje de texto.
Era él, el dueño de mis sueños, de mis anhelaciones, de mis sentimientos (aunque él no lo sepa).
Lo conozco hace más de un año y medio, hace más de un año y medio, él me robó esa sensación de felicidad, de sentimiento.
Yo se que a pesar de la distancia que existe el sentimiento es verdadero, sus nervios fueron verdaderos, sus palabras fueron verdaderas.
Y puedo recordar exactamente cada paso que dimos, cada palabra pronunciada por sus labios, cada gesto que observé, cada palabra y cada argumento de su corazón.
Yo le confesé que lo quiero demasiado, como para olvidar su recuerdo, como para olvidar cada gesto que tuvo conmigo.
Y el me confesó que sería capaz de regresar, para ser algo más…
Y yo… No supe que decir, porque nuevamente sentí esa sensación de desconfianza, me sentí… Desprotegida.
Solo quiero que sea algo más que un sentimiento escrito en un papel,
Quiero que sea tan real, que me permita, sentir lo que nunca he sentido.


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