27 may. 2009

Fábricante de emociones

Un día más vi el triste amanecer por mi ventana.
Un día más sentí la sensación de morir lentamente.
Un día más creí en tus estúpidas palabras.
Dile que no lo extraño, dile que no lo necesito.
Sólo es un mal sueño.
Nada es realidad, nada es cierto, todo es una cruel fantasía de mis sueños que “pretenden” ser realistas.
Con una simple mirada me dijo todo: “Cuando te vi quise abrazarte, y llevarte conmigo”.
Son palabras y más palabras. Que nunca tendrán sentido.
No se cuanto tiempo tendré que esperar algo que nunca llegará, no se si el tiempo me ayudará a olvidar, a “reemplazar”, a creer que otro amor, me ayudará a olvidarte.
Leo tus mensajes de manera obsesiva y recuerdo cada sentimiento, que me mantuvo viva por un poco tiempo, pero a la vez un largo tiempo que me hizo olvidar ciertos aspectos que me hacían miserable a cada paso.
Mucho es el tiempo que me hiciste acostumbrar a ver sus tiernos ojos que me decían que querían besar mis labios tiernamente, para curar mi dolor, para curar mi tristeza, para sanar… Mi corazón.
Se robo mis sonrisas inesperadas.
Se robo mis abrazos deseados pero inesperados.
Se robo cada beso que parecía nunca acabar.
Pero nada de esto alcanzó para que el se quede a mi lado, nada alcanzó, para que desee mis besos, nada…
Él eligió esa persona que le dio más que todo esto.
Las palabras no tienen sentido,
Las palabras perdieron la rima de nuestro amor.
Él me ve y dice que todo se transforma.
Él me ve y muere por besarme, pero nada de esto sucede.
Por miedo, por temor, por vergüenza, por dolor, por tristeza, por nostalgia, por incertidumbre, por ignorancia, por incoherencia, por no tener el valor, de jugarse por algo que no tiene sentido.

Pero no sabe el final, el final nunca se comprende, nunca se entiende, nunca se siente.
Y por eso él, no me quiere, no demuestra, no ama, no siente, no muere del dolor.
El verano se convirtió en un cruel invierno que quemó todos tus sentimientos.
¿Será una cruel primavera, será un cruel otoñó?
¿Será una cruel vida?
¿Será que nunca conoceré el verdadero amor?
¿Será que nada tiene un sentido verdadero?

No lo sé…
Aquella niña que descubriste detrás de cada palabra escondida, hoy no es nada, no respira por sus propios medios. Si no… Por obligación a vivir, cada mañana, cada semana, cada mes, cada año.
Aquella niña vive, y vivió una simple sensación que la ahoga.
Sólo se convirtió en una fabricante de emociones.

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