28 ago. 2011

Sus ojos rojos...




Sucumbio su corazón, y comenzó a sentir como la respiración le empezaba a faltar, en un acto de desesperación buscó la ventana más cercana para tomar el aire suficiente para que sus pulmones se oxigen y volvió a repasar cada detalle en su mente, casi como un calco de sus propias palabras.



La nive se derretia en sus manos,
sus ojos comenzaban a mezclarse con el rojo sangre se sus venas,
él simplemente la observaba, tanto que recordaría ese rostro por el resto de sus días. Lo que había dicho, era lo probable a una declaración de amor, poco convencional.

El perfume de su ropa se impregnó en su piel en una simple aproximación,
su piel ya había dejado de erizarse (el impacto no era el mismo).
Lo miró a los ojos fijamente por dos minutos, y sin mediar ni una sola palabra...
Concluyó.

Para actuar, ya somos muchos en esta escena”
Sólo existen dos tipos de personajes, los antagónicos, y los utópicos.


3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Hace falta que te diga en que medida extrañaba leerte?
    Primero, la estética me encanta, como te dije,y las palabras, bueno, perfectas como siempre.

    Me gusta la asociación con la foto, que me parece perfecta. La situación que describis es muy verdadera, y la última frase es un fin muy apropiado.
    Pero prefiero los protagonistas utópicos, aún, con lo que su significado implica.
    No puedo opinar de tu música, porque lamentablemente no puedo escucharla, ni en el mío ni en ningún otro blog, al igual que los seguidores tampoco los veo en ningún lado. (esos son algunos de los problemas de los que te hablaba)
    Mañana intentaré escribir algo, a ver que sale, tengo tantas ganas y hace tanto que no lo hago, que te juro que estoy un poco asustada.

    Te quiero Mari, y me alegra volver a entrar en tu espacio!

    Besos!

    ResponderEliminar
  3. Me encanta el final de la historia, un tanto melancólica, pero tan preciosa como siempre.
    Saludos ^^

    ResponderEliminar