15 ago. 2010

La sublime esencia de sus ojos...




Observaba el reloj.... marcaban las 02:30 hs del día 16 de agosto de 1987.
Tomé lo poco que me quedaba de fuerza y empecé a caminar hasta el comedor... lo único que bastaba era tomar el teléfono fijo y marcar el número 465-1000.
Lo demás ya no lo recuerdo.


Han pasado casi 23 años, y aún recuerdo esa noche donde parecía que los cielos iban a derrumbarse tras mis espaldas, 
donde la lluvia parecía colmar mis ojos
Mi marido todavía trabajaba de noche, y yo estaba sola acompañada de mi perrito...
Mi mamá vivía a unas 15 cuadras de mi casa, pero caminar 15 cuadras bajo el cielo azul abrumador y mi embarazo, no me lo permitieron.
Apenas podía mantener mi cuerpo en posición vertical. Supe ese mismo día que mi primer hija nacería. Y aunque en esos momentos estuve sola, solo fueron un par de horas que tuve que perder para soportar el dolor de las contracciones.
Nos fuimos en taxi hasta la clínica, ya los doctores estaban esperándome.
Tuve algo de 12 o 13 horas de trabajo de parto hasta que mi primer hija nació.
Creo que fue el momento más hermoso de mi vida, tener a mi hija en mis brazos, sentir su llanto en mis oídos, y calmar su llanto con mi suave voz en sus oídos.
2 años después:
Como cada 16 de agosto, mi mamá (su abuela) venía a festejar el cumpleaños que podíamos hacer, no solamente porque nuestros recuerdos eran escasos sino porque a pesar de que quisiera no podía, y me dolía ver como ustedes solamente podían tener algún juguete... comparado con el de los demás, no era nada.
19 años después:
La perspectiva ya es demasiado diferente, aparecen en mi cara las primeras arrugas, 
las primeras canas de mi vejez, y las veo tan grandes que se me llenan los ojos de lágrimas. Sé que algún día formarán su familia, y yo no podré compartir todos los momentos que hemos compartido durante tanto tiempo, sé que es parte de la vida misma, pero no creo que esté preparada para esto.
Y sé que me dolerá demasiado, no podré soportar la ausencia de mis 5 hijas. 
Las peores noticias llegaron. 
Durante tanto tiempo estuve implorando que esté más tiempo conmigo, pero no puedo más. La tengo que dejar ir... Ya es mucho el esfuerzo que está haciendo, y sé que este momento llegaría.
Tenía que ser fuerte, tan fuerte que nadie notaría mi angustia, pero no pude.
Nadie sabe lo que es perder una madre, hasta que le sucede. 
Sentía como el corazón se me salía del cuerpo.
Miles de recuerdos de mi infancia hicieron su trayecto parejo y reciproco. Ya mis ojos no soportaban una lágrima más.
Me engañé, cerré los ojos para situarme en el pasado. Y la ví... Sus ojos llenos de lágrimas...


16 de agosto de 1987:
La sublime esencia de sus ojos, 
te tuvo en sus brazos tan pequeñita, tan bonita, que parecía que nunca acabaría.


Pero hoy ya acabó, y sé lo que es que una parte del corazón no funcione. 


Observo el reloj, aún permanece la hora intacta. Vuelvo a escuchar su voz en mis oídos. (No es un sueño, está acá).

9 comentarios:

  1. Increible historia...
    Pura / transparente bien del Alma
    Tan real que nos eriza la piel...

    Te envío mi abrazo.
    Dani..

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  2. una locura. de un tiempo a esta parte que te lanzaste con las historias, estas imparable.
    ya mismo vuelo atras a leer el ultimo cap que no tuve tiempo.
    Genia.

    un saludo desde la lejania.

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  3. este texto esta colmado de frases tan, tan bonitas... :)

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  4. Que tierna historia, son momentos importantes en la vida y los has relatado genial!
    Un besazo!!

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  5. aiii Mari, hace tiempo que no me pasaba por tú blog... sigue estando hermoso, cada día escribes mejor (:
    Cuidate ♥

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  6. Hoy mi sensibilidad al punto m ás extremo, no me permite decir nada más.
    Hermoso texto Mari

    Besos

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  7. Hermoso, me encanta pasarme por aca y leerte, y me he quedao enamorada de la imagen del reloj !

    Fantastico muuacks besote

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